domingo, 2 de diciembre de 2007

El Camino

El camino, desfigurado pero al mismo tiempo, intacto. La soledad deambula por estos rincones del Dique Luján, buscando almas donde descansar. Buscando esa soledad, me sumergí en ese camino tratando de encontrarla para abrazarla y nunca más soltarla. Cuándo la encontré, también descubrí esa paz que muy rara vez se encuentra y en la que no existe en la ciudad. Esa paz inundo mi alma y mi espíritu y lleno de aire mis pulmones.
Esos caminos que quizás no lleguen a ningún lugar son los que hay que transitar por es en esos caminos donde uno puede hallar su propio destino y su propio camino.
Dique Luján es un pueblo más que nada. De esos que salen en la televisión, donde hay todavía la clásica almacén de pueblo y donde no llego el supermercado chino. Esta esa sensación de viaje al tiempo, hacia 1954 mas o menos. Dique Luján es polvoriento, campestre y lleno de vegetación. Esta la parada de colectivo, y personajes que esperan pacientes la llegada del mismo sin la menor desesperación que hay en la ciudad. Casas abandonadas, arrojos, puentes barcos abandonados, ese perro que te sigue en el sendero de tierra, el desvío y la escuelita.
Esta foto es del camino de las vías muertas, donde una vez paso un tren y donde ya no quedan rastros de las vías, solamente se las recuerda con el nombre susurrado al viento.