
El joven entró al taller cerca de las 6 de la tarde. Ahí se dedicaban a la serigrafía y como sus dueños se habían ido de vacaciones le dejaron al chico la responsabilidad del lugar.
El joven pensó en tomarse el día y empezar a trabajar en el turno noche. Solo por esta vez. No le pareció mala idea al principio.
Dejó la bicicleta en el fondo y se dirigió a la cocina. Ahí se preparo una taza de café y minutos después, comenzó con su trabajo.
Tenía que terminar unos acrílicos para el miércoles y no estaba seguro si lo lograría.
…basta de días sin dormir… se dijo a si mismo.
Lentamente comenzó a pulir esos malditos acrílicos de mierda y las horas fueron pasando para el joven hasta que en un momento cerca de la medianoche, las agujas parecieron retroceder…y de repente,…el tiempo se detuvo.
No hubo ruidos de nada. No se escuchaba absolutamente nada. El reloj se detuvo a las tres de la madrugada.
Una extraña sensación surgió dentro de él. No sabía bien que era, pero lo sentía en sus venas. Lo sentía correr en su sangre y lo presentía a cada latido.
Hubo un silencio aterrador dentro de ese taller, y a pesar de ello, el joven creyó escuchar risas de niños en el cuarto de impresión.
Un nudo en la garganta del joven lo atornillo a la mesa dejando correr una gota de sudor frío por su frente.
…no, no… debe ser… ¿la radio?..., Se dijo así mismo y otra vez esa risa cínica y diabólica de un niño.
El completo silencio reinó dentro de su alma y las imágenes comenzaron a surgir dentro de su cabeza, como una cinta de película de terror.
Se le puso la piel de gallina y un escalofrío sacudió su cuerpo en cuestión de segundos. ¡Estaba solo en ese lugar macabro! Y los fantasmas imaginarios atormentaban una y otra vez su mente, congelando inexorablemente su corazón.
Una sombra pequeña se movió dentro del cuarto…
…ven... ven con nosotros…hace frío aquí…
Cuándo las luces empezaron a titilar, comenzó a buscar una linterna por si existiera la posibilidad de un apagón.
Había encontrado la linterna en el escritorio de la computadora numero dos, y por un momento creyó tener a alguien parado detrás suyo mirándolo…; una sombra negra sin ojos y casi sin forma corpórea; observándolo…acechándolo…
La luz se apagó.
El miedo se apoderó de él como un puñal deslizándose y cortando piel, carne y órganos internos; Dejando salir sangre a borbotones y emergiendo un sonido infrahumano de dolor y sufrimiento.
Dio la vuelta para dirigirse al cuarto de impresión, pero se detuvo después de tres pasos. Vaciló y luego emprendió su camino rumbo al mismo.
Fue despacio y sigilosamente, sabiendo que era peor y que era mejor afrontar sus miedos de una sola vez y lo más rápido posible. Sin embargo no lo pudo hacer.
Alumbro dentro del cuarto pero no había nada, solo latas de pintura y cajas.
Otra vez esa risita escalofriante del infierno. Esta vez de una niña. El joven Alzó su mano temblorosa hacia el interruptor de luz y cuándo su dedo índice izquierdo se apoyó sobre el mismo,... una manito helada, huesuda y espeluznante lo tomo de su mano congelando su piel y su brazo, haciendo que una avalancha de espanto abrazara el músculo perfecto y solitario de su cálido corazón.
Escalofriantemente sintió que su rostro se contraía al igual que su cuero cabelludo.
…ven… ven con nosotros…
De un golpe soltó su mano y en un descuido se le cayó la linterna al suelo… una sombra pequeña y escuálida se acercó al borde de la puerta y lo único que atinó a hacer fue correr hacia la puerta de salida y escapar.
Cuándo abrió bruscamente la puerta de salida, una luz brillante y fugaz apaleó su frente y sus ojos, tropezando con alguien.
Su madre estaba parada frente a él y sus ojos de asombro y de incomprensión no dejaban de ver el rostro y el pelo de su hijo…
- ¿Hijo que te pasó?
- ¿Mamaaá?... no entien...do…, había...algo… ¿es de día?..¿Que...?
FIN
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